Sobre la especialización en la música clásica, basado en la obra de Martin Heidegger

El siguiente texto busca pensar y cuestionar el sistema educativo musical, desarrollado en la educación superior, en las universidades y conservatorios de música, aquel sistema al que se someten las personas que desean realizarse a través de la música, o en este caso, de la interpretación musical, y hacen de esto su oficio, su trabajo y su principal herramienta de subsistencia.
Para explicar conceptos como la idealización del oficio, la opción de ser músico, la relación que se tiene con el tiempo invertido en estudio, y todo lo que tenga que ver con existencialismo, citaremos la obra de Martin Heidegger.

Muchos estudiantes de música, o mejor dicho, aspirantes a estudiantes de música, sueñan con entrar a un conservatorio, el olimpo (donde moran los dioses) de la actividad musical. La edad promedio de entrada a un conservatorio, por lo menos en Chile, debe ser de alrededor de los dieciséis o diecisiete años, donde muchos aspirantes se preparan arduamente para rendir las exigentes pruebas de ingreso a dichas instituciones. Un sinnúmero de estos alumnos (y padres) hacen la apuesta de sus vidas, y dejan la educación formal, sus ciudades, sus hogares, sus familias y amigos, por una razón noble y poderosa. Para algunos, el último vestigio de una educación pseudo integral, consiste en rendir exámenes libres, los más osados piensan que ni siquiera eso necesitan, para abocar su vida entera a lo que será su actividad principal, su vida y la razón de su existencia. Porque muchos sienten, creen, y los hacen creer, que tienen una deuda existencial y/o divina, sienten que vinieron al mundo con un propósito específico, que tienen una deuda con quien les ha otorgado el don, y no dejarlo todo por desarrollar tan importantes aptitudes, sería despreciar y tirar por la borda la posibilidad de un glorificado destino.

Para explicar este fenómeno citaremos la obra de Martin Heidegger, y haremos referencia a lo que el  llama la vida autentica y la vida inauténtica experimentada por el Dasein, así como la idea de que este Dasein esta arrojado a la posibilidad, por esto, volvamos a la situación antes expuesta.

Para Heidegger somos Dasein, somos el ente existencial que se pregunta por el SER, mejor dicho, somos el SER que se pregunta por el SER, el cual es posibilidad, y en este ejercicio de reflexión es donde el Dasein logra tomar conciencia de la posibilidad única, que es la de morir.

Cuando optamos por volcar nuestra existencia a la interpretación musical, y creemos tomar la decisión de pasar el resto de nuestras vidas encerrados en una sala, tocando un instrumento musical por muchas horas al día, finalmente aceptamos esto como una realidad, pero el hombre no es realidad, si no, posibilidad. Olvidando todo quehacer que no tenga que ver con la actividad musical en sí, lo que de verdad se hace, es comenzar un proceso de sometimiento a la acción de ejecutar un instrumento, hasta llegar al momento en que dejamos de preguntarnos el porqué de nuestra actividad, comenzamos a ser devorados por el mundo. Lo curioso es que, al parecer, esto es justamente el objetivo del sistema educativo musical, el sometimiento a lo otro, ya que, según Heidegger, el acto de cuestionar la actividad, de ser consciente de las posibilidades, y de aceptar que somos seres para la muerte, es el acto natural del Dasein, pero lo cierto es que, en las instituciones musicales, según profesores y estudiantes, el acto de cuestionar, resultaría ser una actividad “poco productiva”.

Por otra parte, es así como un instrumento musical, herramienta del músico por la cual habla la propia música como expresión humana y artística, se vuelve un simple utensilio. Para entenderlo de manera más específica, un instrumento musical, en este caso, un violín, una partitura y un atril en un teatro, no tienen ninguna relación en sí, no significan nada, son simples utensilios, pero para que estos se relacionen entre sí, debe existir un proyecto humano, es entonces el Dasein (el SER pensante que se pregunta por el SER) quien dice “voy a hacer música” y en ese momento es donde se relacionan entre si el violín, la partitura y el atril en un teatro, para convertirse en una “interpretación musical”, o un concierto, si se le quiere llamar así. Por esto, resulta paradójico que en los conservatorios no se enseñe a pensar y a cuestionar, en resumen, a proyectar, ya que es precisamente por esto, que toma significado un acto natural como es la emisión de sonidos, para pasar a ser música. Es el proyecto humano lo que le da un significado al mundo.

Ahora, ¿cuál es la razón real de porque creen, profesores y alumnos, que es necesario pasar muchísimas horas practicando como ejecutar un instrumento musical, olvidar el mundo que es real, que está ahí y que no va desaparecer? La razón es el Tiempo, pero, ¿qué es el tiempo?

Según Heidegger, el tiempo está regido por la posibilidad de todas las posibilidades, que es dejar de ser posibilidad, dicho de manera más simple, que vamos a morir, pero, ¿Cuándo y quién va a morir? Y, aunque esta mañana se tenga planeado pasar el día encerrado, practicando un instrumento, para poder ser un destacado interprete musical, lo cierto es que llegar a serlo, es solo una posibilidad, mientras que morir, es inminente. El Dasein sabe que va a morir, pero no sabe cuándo, entonces vive para negar la idea de la muerte, por medio de proyectos como, ser un consagrado y exitoso músico, por ejemplo, y cuando se vive estas posibilidades como realidades, se está teniendo, según Heidegger, una vida inauténtica,  pero cuando se está consciente de la muerte y se acepta como algo intransferible, admitiendo que soy yo quien va a morir, y a pesar de eso decide vivir, se dice que vive una vida autentica.

La importancia de vivir auténticamente, reside en no someterse al Dasman.

Se piensa que para ser un buen músico, se debe suprimir cualquier actividad que intervenga, en relación al tiempo, con la práctica de un instrumento musical, en resumen, no perder el tiempo en “tonterías”.  Para negar la existencia inminente de la muerte, el hombre se entrega al Dasman, al SE, entonces podemos apreciar que SE dice que SE debe practicar muchas horas al día, SE dice que no SE debe perder el tiempo en cosas que no sean la práctica diaria. El Dasein inauténtico acepta al Dasman, y piensa lo que SE piensa, lee lo que SE lee, opina lo que SE opina, y con esto se busca unirse a ese UNO, con el fin de no pensar, de no cuestionarse nada, con el fin de no aceptar que la muerte es inminente.

Cuando se reniega de la posibilidad de morir, se encuentra al Dasman, que busca unirse al UNO para no pensar por sí mismo y no tomar conciencia de sí mismo, de su destino y de ser un SER para la muerte, se acepta hacer lo que SE hace.

Tomemos un ejemplo, cuando el profesor le dice al alumno “tal obra, de tal compositor, se interpreta de esta manera, de no ser así, no aprobaras el examen” lo que se está haciendo es enseñar (someter) al alumno a hacer lo que SE hace y a pensar la obra como SE piensa, a interpretar como SE interpreta, cayendo en una subestimación de la capacidad del alumno como un SER pensante, como Dasein, que puede interpretar los hechos por sí mismo, y a final de cuentas, ¿quién dijo que se piensa así, o que esa obra musical se interpreta así? ¿Es correcto someterse a la imposición del anonimato? ya que generalmente, si se trata de llegar al fondo de la fuente, es muy probable que esa fuente no exista y esté pérdida en la temporalidad, entonces, ¿vale la pena someterse a la imposición de hacer lo que la nada dice?

Es quizás esa la razón del porque las instituciones de educación musical buscan un perfil profesional inauténtico para sus alumnos, basado en una súper especialización, recreados bajo estereotipos venidos de otras realidades y que son impuestos por medio de lo que Heidegger llama La avidez de novedades, explicado para este caso de forma simple como, la imposición (por medio de la publicidad, dice Heidegger) que el sistema –valga la palabra- impone a sus alumnos de ser como otros son, de pensar como otros piensan y de interpretar la música como otros la interpretan, y es en este ejercicio donde se niega a los alumnos profundizar en sus propias capacidades, los alumnos se transforman en entes incapaces de pensar y cuestionar la actividad en la que son expertos, se transforman en ERRANTES.

¿Será que lo que se busca es que los estudiantes se transformen, más que en personas capases, en personas útiles?

Prensa Antártica

Antarctic - Antártida - Antarctica

Boca del Lobo Ediciones

Editorial Artesanal autogestionada.

Chile informa

Guías y trámites clave en Chile

Tu Música Clásica

Tu blog sobre música clásica y ópera

Arte Educación

Representaciones, políticas y prácticas culturales en torno a la educación y al arte

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar