¿Porque fui malo en matemáticas? Crítica insulsa al sistema educativo

El retrato de Luca Pacioli – Jacopo de’ Barbari

«Un hombre es lo que hace con lo que hicieron de él”

– Jean Paul Sartre

Los evidentes problemas del sistema educativo escolar actual no son un tabú para nadie, y si tenemos que criticarlo, seguramente, la lista de elementos a cambiar es bastante larga. Más allá de hacer una lectura técnica del saco de falencias que este sistema pone a nuestra disposición, es interesante detenernos a pensar en cómo esto afecto en nuestro proceso educativo de manera personal, muchas veces dejando imborrables secuelas en nuestra formación profesional y personal.

Nunca me supe las tablas de multiplicar…

Es una tendencia popular asumir que es por la falta de interés, que un alumno no sea bueno en cierta materia escolar, a su nivel cultural familiar o porque simplemente no está hecho para esa materia. La globalización permite a los sujetos que se interesan en temas de educación, investigar acerca de otros sistemas educativos implementados en otras partes del mundo (famoso es el caso de Finlandia). Por esto, existe una pequeña tendencia, siempre sujeta a la idiosincrasia del sujeto en cuestión, a explicar el fenómeno de alumno “porro” desde la perspectiva del sistema, poniendo énfasis en que la génesis de la porrización de los alumnos se encuentra en los agentes emisores de la relación dual que existe en el fenómeno de traspaso de conocimientos. Si el proceso de traspaso es deficiente, no tiene cabida hablar de la retención y recuperación.

Nunca me supe las tablas de multiplicar y termine mi educación secundaria…

A juicio personal, y para mi desdicha, a juicio muy personal, la porralización de un alumno se debe exclusivamente a los encargados de la emisión, los receptores no tienen ninguna responsabilidad en la falla del sistema, muy por el contrario, son responsables exclusivos solo del éxito del mismo sistema, eso cuando existe el éxito. De manera breve, ya que no es del interés de este escrito, me gustaría expresar lo siguiente. Si en un curso de 40 alumnos, 10 tienen promedio sobre 6.0 en una asignatura, 30 alumnos, probablemente, no adquirieron los conocimientos necesarios. En resumen, sin ánimo de descubrir la pólvora y evidenciando un misérrimo nivel matemático, manifiesto que el sistema es un total fracaso. Cuando digo “eso cuando existe el éxito” me refiero a ese escaso 25% de efectividad.

Nunca me supe las tablas de multiplicar y termine mi educación secundaria. Si mi profesor de matemáticas me hubiera dicho…

Es muy cierto que la labor de educar, es ya muy difícil, esto vale para los padres también, pero ser docente de aula, en un sistema educativo como el chileno, es simplemente una labor imposible, es ponerte un chaleco bomba, es inmolarse. Todo docente fue alumno, aprovecho de declarar que un docente debería ser alumno el resto de su carrera profesional, para no tener que preguntar, en caso de una futura pandemia, como es que se usan las plataformas digitales. Decía, todo docente fue alumno alguna vez, por lo que seguramente, por lo menos los más jóvenes, tienen un nivel de autocrítica bastante alto, principalmente por haber criticado a profesores como él durante la mayor parte de su vida, no obstante, pongo en duda si efectivamente todos sienten el peso de la gravedad que significa aceptar que un alumno no aprenda. Aceptar que se está incurriendo en un fracaso profesional, no significa que no hagas nada al respecto, por el contrario, debería ser una motivación para encontrar una solución rápida y definitiva al problema.

Nunca me supe las tablas de multiplicar y termine mi educación secundaria. Si mi profesor de matemáticas me hubiera dicho que eso jamás sería un problema…

Son múltiples las formas en las que una persona puede aprender algo, la memoria es el más infame de los modos de aprendizaje, seguramente el menos efectivo y el más practicado. Si un alumno no es capaz de aprender un contenido de memoria, a pesar de tener buena memoria para otras cosas, lo más lógico es aplicar un procedimiento pedagógico más empirista, donde el alumno pueda modificar una estructura existente, a la cual con seguridad ya le ha dado alguna utilidad, y adaptar el nuevo contenido a esta estructura. Es preferible tener la humildad de recordar a Aubel antes de comenzar a encontrar la explicación del fracaso escolar en la baja calidad del alumnado.

CODA

Tengo una memoria selectiva, siempre me gusto reconocer patrones, la resolución de problemas y los ejercicios de lógica. Mi educación siempre fue de primera, toda mi vida, hasta que entré al colegio. Experimente la tortura de estudiar, un poco menos de doce años, matemáticas asumiendo que no me gustaban y que era pésimo para ello. Hoy, mi relación con los números ha cambiado, a pesar de no saber nada y seguir siendo malo, pienso que es imposible no gustar de las matemáticas, para mí es como no gustar de las palabras. Las matemáticas son la cosa de casi todas las cosas.

Nunca me supe las tablas de multiplicar y termine mi educación secundaria. Si mi profesor de matemáticas me hubiera dicho que eso jamás sería un problema, con seguridad las hubiera aprendido en un par de semanas.

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