Tengo un pensamiento que me ha estado dando vueltas estos días de cuarentena. Encuentro un muy buen material lo de tu tesis, con seguridad lo voy a usar con mis alumnos, si es posible y si tú lo permites, me gustaría mostrarlo acá en Roma a algunos profesores, sobre todo al de metodología, que sabe mucho de escuelas y métodos, pero creo que tenemos una problemática de fondo con el rescate cultural de las melodías y sonoridades latinoamericanas.
Conversando con mi amigo guitarrista que está en Bélgica, Mauricio, le comente que para los guitarristas chilenos y latinoamericanos es muy familiar la sonoridad latinoamericana, porque el desarrollo de su instrumento es de carácter “latino” (porque es imposible dejar de lado la influencia española). La gran mayoría de las principales obras e intérpretes de la guitarra clásica son latinos, de América y el sur de Europa, obvio que siempre hay excepciones, pero son eso, excepciones. Entonces, los métodos y estudios de guitarra clásica, la mayoría latinoamericanos, preparan al intérprete para ejecutar música que en su mayoría pertenece al mismo núcleo cultural. Quiero decir, si hacemos el ejercicio de imaginar un método de guitarra clásico basado en las melodías y sonoridades de la cultura de los esquimales del norte, si bien podrían ser una fuente importante para mantener y promover su legado cultural, tendría muy poca relación estética, y probablemente técnica, con las principales obras que se ejecutan en el mundo de la guitarra clásica, como Giuliani, Sor, Pujol y Tárrega en Europa, y a Lauro, Barrios, Villalobos y Brouwer, entre muchos otros.
Verdaderamente, no se me ocurre como solucionar esta problemática de como rescatar la tradición cultural por medio de un método de violín, cuando este debe preparar de modo técnico y estético al músico para interpretar música que no comparte los mismos cánones culturales, que si bien tienen su origen en Europa occidental, son distintas por desarrollarse de manera diferente y en culturas alejadas, también geográficamente. Quiero decir ¿cómo un Parabien puede prepararte para tocar el concierto de Jean Sibelius? Pensándolo bien, puedo verlo de dos modos distintos. Puede ser que los métodos inspirados en la cultura latinoamericana funcionen solo de modo inicial, ya que el uso de métodos europeos es irremplazable, por el hecho de tener una conexión cultural más directa con la música clásica y con los autores más importantes y relevantes, por lo cual, el mayor impedimento de que predominen los métodos latinoamericanos en la formación de músicos clásicos es el “eslabón perdido” entre la música latinoamericana colonial y la música del periodo romántico europeo, tan dominante en la literatura violinistica. El otro camino es el de desarrollar la música latinoamericana en el ámbito de la música docta hasta el punto de que se vuelva dominante y comparta junto a la música europea el mismo nivel de popularidad, por lo menos a nivel continental. En base a esta última idea, que es la que más me gustaría, podemos pensar que, hasta el momento, estamos comiendo solo la mitad de la naranja, y que hay un mundo de sonoridades en Latinoamérica que no hemos desarrollado y explorado con la seriedad que deberíamos, no solo la mayoría de los compositores, que pienso que tienen el mayor grado de responsabilidad, al desconocer la evidente belleza de la música latinoamericana y pretender saltar su “tonalidad” por acercar a Krzysztof Penderecki a nuestro continente, si no también, a los intérpretes y profesores, por no aceptarnos como latinoamericanos y desarrollarnos a nosotros mismos, por pensar que la gloria de Beethoven también alcanza para nosotros.
Imagen: Potere Al Popolo! – contropiano.org